Afectación del;
NARCOTRÁFICO AL DESARROLLO HUMANO!!!

Publicado el 7 julio, 2014
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*El narcotráfico da lugar a una diversidad de actores y fuerzas, relaciones y estructuras, procesos sociales, que apuntan a la emergencia de una especie de narco sociedad. 

*La guerra contra el narcotráfico ha sido una lucha estéril e inútil que dejo más de 65 mil muertos en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, aunque se habla de más de 90 mil, esto por sus malas estrategias para combatir este mal social.

*Sociedad y Estado pagan las consecuencias de la adicción y el tráfico en términos de costos de represión, de prevención y rehabilitación, de tratamiento médico y asistencia social, de corrupción, de irresponsabilidad, de baja o nula productividad.

Por. Miguel Ángel Ramírez Hernández.

El narcotráfico en México se ha convertido en un problema más grave de delincuencia organizada y que pone en peligro la seguridad nacional, ya que este ha penetrado los aspectos económicos, políticos y sociales. No sólo basta con detener narcotraficantes y extraditarlos hacia los Estados Unidos. Hacen falta políticas públicas que ataquen el problema de raíz, como ferias y programas de prevención del delito en las zonas que las autoridades federales tienen marcadas como de alta peligrosidad, donde se involucren a las autoridades federales, estatales y municipales y a la misma población.

Decir además que hace falta políticas públicas orientadas al mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de esos lugares. Esto porque el tiempo nos ha demostrado que la guerra contra el narcotráfico ha sido una lucha estéril e inútil que dejo más de 65 mil muertos en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, aunque se habla de más de 90 mil, esto por sus malas estrategias para combatir este mal social.

Mientras que de diciembre de 2012 a julio de este año, los muertos por la violencia e inseguridad que hay en el país es de 13 mil 775 lo que demuestra que las políticas implementadas en materia de seguridad por el gobernó de Enrique Peña Nieto, tampoco han dado los resultados que la ciudadanía esperaba.

El narcotráfico, además acarrea otro tipo de delitos, no sólo por el control de las regiones donde se cultiva o sirven de paso hacia los Estados Unidos, sino también por los consumidores quienes por conseguir para comprar la droga tienen que cometer todo tipo de delitos como el robo de vehículos, robo a transeúnte, entre otros.

Hacen falta políticas públicas que también protejan a las personas más afectadas por el narco. Asimismo leyes más rigurosas para quienes quieran incorporarse al sistema de testigos protegidos porque no basta decir “yo acuso”, y de esta manera se encarcele a ciudadanos y funcionarios honestos y valientes.

También hace falta fortalecer las instituciones policiacas con un verdadero apego a la protección de los Derechos Humanos. Aunado a esto hace falta integrar más a la sociedad civil.

Pero estas políticas públicas que son necesarias que se implementen deberían de ser avaluadas periódicamente tanto por autoridades encargadas de la seguridad nacional como por organizaciones civiles estudiosas del tema para ver que tanto efectivas están siendo, los impactos que están teniendo en la percepción de la ciudadanía para medir los niveles de violencia y con respecto a los derechos humanos.

Hay que ver que el narcotráfico, la violencia, el crimen y la inseguridad ha sido por décadas el flanco débil de todos los gobiernos. Los ciudadanos cada vez confían menos en sus instituciones encargadas de brindarles seguridad, por el involucramiento que muchos elementos han mantenido con el crimen organizado.

Pero el deterioro de la seguridad no se ha dado de manera homogénea. En algunos estados del país la violencia letal es la que más aqueja a la población (Sinaloa, Chihuahua, Estado de México, Tamaulipas, Guerrero y Jalisco) mientras que, en otros estados (Aguascalientes, Querétaro y Yucatán), los niveles de homicidio son relativamente bajos en lo que va de este año, pero el aumento repentino y considerable de los delitos patrimoniales ha disparado la percepción de inseguridad en la ciudadanía en el Distrito Federal.

Esto, lo único que nos muestra es un índice de impunidad alarmante, la crisis por la que están atravesando algunos estados en sus sistemas carcelarios tanto en los estatales como en los federales y en la desconfianza de la ciudadanía hacia las instituciones de justicia (Procuradurías) y policía.

Al parejo, de esta situación por la que tenemos que vivir a diario, los vínculos familiares, la escuela y la sociedad han perdido fuerza, propiciando, en algunos casos, formas de organización distorsionadas (policías comunitarias o grupos de autodefensas) por el temor y la desconfianza de los actuales cuerpos de seguridad.

Pero como ya se mencionó existen diferentes factores que influyen en la formación del fenómeno del narcotráfico entre los cuales se encuentran el social, económico y político.

 

Factor social

El hampa es un medio social, un entramado de relaciones, principalmente de delincuentes, con un grado u otro de asiduidad. Junto a traficantes o ladrones figura una serie de facilitadores de relaciones y medios para los criminales y de sujetos que se benefician indirectamente gracias a la convivencia con estos facilitadores.

La criminalidad común se desarrolla por observación e imitación de patrones de conducta. El motivo para la producción de las drogas es el lucro y afán de riqueza de los involucrados.

Criminalizado y perseguido por las fuerzas policiales y militares y la justicia, el narcotraficante despliega, en su personalidad y en su práctica, la agresividad y la destructividad; las estrategias y tácticas de confrontación con la sociedad oficial y de búsqueda de su integración en ella; la ostentación compulsiva en la posesión, el consumismo, el poder. Ello expresa la obsesión por el ascenso social de quienes provienen de grupos de bajos o declinantes y empobrecidos.

El narcotráfico da lugar a una diversidad de actores y fuerzas, relaciones y estructuras, procesos sociales, que apuntan a la emergencia de una especie de narco sociedad.  La derrama de narco dineros los vuelve primordial fuente de empleo e ingreso para considerables grupos o sectores; esperanza de salida de las condiciones deprimidas o sumergidas; vía de ascenso social, de participación en los beneficios de lo que se vuelve una modalidad del crecimiento y la modernización.

Sociedad y Estado pagan las consecuencias de la adicción y el tráfico en términos de costos de represión, de prevención y rehabilitación, de tratamiento médico y asistencia social, de corrupción, de irresponsabilidad, de baja o nula productividad.

Desde la perspectiva del desarrollo humano, las instituciones o los espacios de socialización que pueden contribuir a la expansión de las capacidades de las personas, al fortalecimiento del tejido social y a prevenir la reproducción de la violencia y el delito son la familia, la escuela y la ciudad. Para las teorías sociológicas del crimen, éstos son los espacios claves para el control social que les permiten a las personas adecuar sus decisiones a las normas establecidas; es decir, funcionan como inhibidores del crimen.

Factor económico

Este se ubica en las cercanías de la economía informal y de la economía subterránea o criminal, separado de ellas por zonas grises y transiciones graduales, pero entrelazado con ellas de diversas maneras.

La economía informal está constituida por el conjunto de actividades económicas, legales e ilegales que escapan más o menos totalmente al control, la contabilidad o el registro de tipo legal, fiscal y estadístico del Estado.

La economía subterránea o criminal se integra con la proliferación y la constelación de actividades económicas que transgreden normas legales, de fenómenos y procesos ilegales: fraude fiscal; transferencias ilegales.

El narcotráfico se ha ido imponiendo como el núcleo más duro y el eje fundamental de la economía criminal. Se vuelve la industria de más rápido crecimiento. Cuenta con bases, redes, circuitos y dimensiones económicas que le son consustanciales o ligadas a él, o que controla, impregna o afecta de manera directa e indirecta.

Existen cuatro dimensiones en la economía del narcotráfico, la primera de estas es representada por el consumo y la demanda de la droga. Un número reducido de empresarios criminales obtiene altas ganancias por su control de mercado y su aprovechamiento de la diferencia entre bajos costos y altos precios.

La segunda es: la enorme cuantía de los capitales involucrados en y para el narcotráfico, su rentabilidad y su acumulación.

Tercera: enormes ganancias e inversiones permiten un alto grado de concentración y centralización de poder económico. Modifican fuerzas y estructuras socioeconómicas, actores sociales y políticos. Transmutan el poder económico-financiero en poderes sociales, culturales, ideológicos, políticos, de violencia y coacción.

Subterránea y criminalizada, la narcoeconomía obstaculiza el análisis y la evaluación de su peso en la economía nacional, por ejemplo, en cuanto a ingresos en divisas, participación en el producto interno bruto, inversiones, empleos, contribución al crecimiento económico.

En general, la droga genera una prosperidad notable. A ello se agregan los costos humanos y sociales de todo tipo y las repercusiones negativas en la economía y sociedad, la cultura y el sistema político.

Cuarta: el narcotráfico lava y recicla billones de dólares procedentes de la droga, por medio del sistema financiero, con la colaboración activa o negligente y cómplice de banqueros y financistas de todo tipo.

Ellos invierten y operan empresas de computación y deportivas: futbol, boxeo, automovilismo, ciclismo así como concursos de belleza.

Factor Político

Lo que históricamente ha caracterizado a los estados nacionales –señalado por Max Weber- de mantener el monopolio de la coerción, del uso y control de las armas (fuerza pública), hoy el crimen organizado en general, está poniendo en cuestión ese monopolio. En virtud de que existe una organización criminal supranacional.

Desde que la violencia se instala en la sociedad, al servicio de determinadas clases sociales, toda violencia suscita siempre una actividad opuesta, y una violencia responde a otra.

Los narcotraficantes y, los intereses que giran a su alrededor y bajo su égida, se proyectan hacia la esfera política, irrumpen y participan en ella. Las injerencias políticas se van dando de manera en parte inconsistente y en parte y cada vez más de manera deliberada.

Los narcotraficantes necesitan una protección integral y eficaz, para sí mismo, sus familias, sus colaboradores e integrantes de sus redes, sus actividades, inversiones y beneficios. La protección política es indispensable frente a las amenazas del gobierno; de los tratados de extradición y de los intentos de su efectiva aplicación.

En su proceso de politización los grandes narcotraficantes se identifican como nuevo estrato social en ascenso, que busca un status de nuevo rico con la proyección de una imagen de patriotismo y beneficencia. Afirman su papel como grandes importadores de divisas e inversionistas, con la contribución a la estabilidad y el crecimiento de la economía.

Para la captación y manipulación de clientelas urbanas, sobre todo en sectores medios y populares, los narcotraficantes se presentan como benefactores. Reparten entre los pobres, dinero y bienes de consumo. Realizan programas cívicos y sociales para generar simpatía y solidaridad. Proveen elementos para el mejoramiento de espacios públicos. Esto les permite el logro simultáneo de popularidad, inversiones lucrativas, facilidades para el tráfico de cocaína y para el blanqueo.

Los narcotraficantes van creando estrechas vinculaciones con políticos, gobernantes, funcionarios, legisladores, magistrados. Intercambian con ellos favores y apoyos: los compran, intimidan, someten e instrumentan. Les aportan fondos para sus campañas electorales. Participan en sus negocios como socios.

Los narcotraficantes no evalúan a políticos y gobernantes en función de ideologías o programas. Los utilizan por su capacidad de servicio, de tráfico de influencias, de provisión de protección, de alianzas.

Los narcotraficantes demuestran su notable capacidad de cumplimiento de amenazas de creación de la inestabilidad social y política, de desgaste o destrucción de las acciones gubernamentales, de acerco y de acoso al Estado

Los narcotraficantes organizan y hacen funcionar escuelas y bandas del crimen, perfeccionan sus métodos. Los usan para la protección de sus intereses y operaciones, para la intimidación y el asesinato, para el enfrentamiento y el arreglo de cuentas entre rivales

Para poder enfrentar al crimen organizado (narcotráfico), es necesario que el Estado asuma su verdadero rol de salvaguardar la vida de los ciudadanos, desde el punto de vista del desarrollo humano, particularmente, en las comunidades o regiones donde la gente ha sido desplazada por este grupo criminal con el fin de apoderarse de sus tierras. Es necesario que el gobierno federal restablezca el Estado de derecho en esas zonas. Es necesario que haga valer el peso de las instituciones encargadas de brindar la seguridad, que recupere los territorios de los desplazados y ponga orden para evitar que sigan surgiendo más grupos de autodefensa como ya se está dando en municipios urbanos cono Ecatepec y Nezahualcóyotl, además de los estados como Guerrero y Michoacán, pero siempre y cuando estas acciones vayan acompañadas de una intervención integral.

No debe de olvidarse que la inseguridad que genera el narcotráfico trae consigo una cantidad de impactos negativos para el desarrollo humano uno de ellos es que afecta la capacidad y libertad de la gente sobre todo de cómo van haciendo su vida social y como van generando una percepción de las instituciones que rigen en el país. Pero esto además trae importantes costos económicos. Por un lado los que destina el gobierno para la seguridad de los habitantes del país, como los que los mismos ciudadanos aportan para procurarse seguridad a su persona, familia y bienes.

Los impactos del narcotráfico en el desarrollo humano no pueden abordarse desde una visión de causa-efecto. Su análisis requiere un enfoque que reconozca la heterogeneidad de las causas y los efectos, así como las conexiones que existen entre estos impactos.

Hoy en día sabemos que el narcotráfico es una de las actividades ilegales que sobresalen en nuestro país. Que quiere decir esto; que tiene una relación muy amplia entre los delitos: tráfico de personas, tráfico de armas, lavado de dinero, corrupción, entre otros.

Esto significa que México tiene una alta actividad delictiva en lo que se refiere al narcotráfico y una gran debilidad en cuanto a seguridad de los habitantes y las instituciones encargadas de brindar la seguridad.

 

Los problemas que surgen del narcotráfico afectan en gran medida el Desarrollo Humano; el daño social que produce a los ciudadanos que terminan en la muerte, el daño económico, el daño político, la destrucción de las familias, un dinero que no paga impuestos, fomenta la corrupción de las instituciones policiacas incluido el ejército y la marina.

Es un gran y grave problema económico, político y social para el México productor y consumidor, por que aunado a lo antes mencionados acarrea la desintegración familiar, una masa de adictos, y destrucción física y mental de los consumidores.

Es de suma importante que el gobierno federal ya tome las riendas de este problema y le dé la importancia que merece porque el afectar a la comunidad en general afecta el Desarrollo humano del país.

 

 

 

 

 

 

 

 

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